Fondo Multidonante

 

Movilizar capital hacia territorios de alta biodiversidad requiere mucho más que recursos financieros. Esta fue una de las principales conclusiones del encuentro Capital para territorios de alta biodiversidad, realizado en el marco del Climate Week Medellín 2026, primero realizado en Latinoamérica, entre el 28 de septiembre y el 1ro de octubre, donde representantes de Naciones Unidas, organizaciones de la sociedad, ONGs locales e internacionales, representantes de instituciones financieras y actores territoriales compartieron experiencias sobre cómo conectar cooperación, inversión y financiación, hacia el desarrollo sostenible – Agenda 2030. 

Durante el panel liderado por el Fondo Multidonante el pasado 1ro de octubre, en el día 4 del Climate Week Medellín, las experiencias presentaron cómo a través 

de instrumentos de finanzas innovadoras para el desarrollo como los pagos por resultados, la financiación mixta y la inversión de impacto pueden abrir nuevas oportunidades para la conservación y el desarrollo territorial. Sin embargo, su capacidad para escalar depende de condiciones que no siempre reciben suficiente atención: gobernanza local, capacidades comunitarias, información, sistemas de medición y, sobre todo, confianza entre quienes participan en los procesos. 

 

Una de las conclusiones más contundentes fue precisamente que la gobernanza es una infraestructura para la inversión. Fortalecer organizaciones locales, generar capacidades, definir responsabilidades y construir mecanismos de coordinación entre comunidades, gobiernos, cooperación e inversionistas son procesos que requieren tiempo y recursos, y que resultan determinantes para que el capital pueda llegar y sostenerse en el territorio. 

 

También quedó claro que los resultados verificables son el lenguaje común entre conservación y financiación. Motivo por el cual, para que los mecanismos de pago por resultados sean exitosos se deben establecer objetivos claros, indicadores medibles y adaptables, junto con sistemas de seguimiento que permitan demostrar avances y generar confianza. Esto hace que la preparación de los proyectos sea tan importante como su financiación: producir información, estructurar iniciativas, definir mecanismos de verificación y fortalecer las capacidades de los actores locales son inversiones necesarias para atraer recursos para la financiación de proyectos en el mediano y largo plazo. 

Esta mirada conecta directamente con el trabajo que adelanta el Fondo Multidonante de las Naciones Unidas para la Paz en territorios como el Pacífico Nariñense y Catatumbo, donde las estrategias territoriales buscan articular capacidades locales, instituciones, cooperación y oportunidades de desarrollo. El objetivo no es únicamente financiar proyectos, sino contribuir a generar las condiciones para que los territorios puedan consolidar procesos de mayor escala, sostenibles y que perduren en el tiempo. 

 

La experiencia compartida durante el encuentro también plantea la necesidad de superar la lógica de proyectos aislados. La sostenibilidad territorial se construye conectando intervenciones, fortaleciendo organizaciones de base y articulando diferentes fuentes de financiación alrededor de prioridades definidas con los territorios. Una intervención puede generar capacidades; esas capacidades pueden permitir estructurar nuevas iniciativas; y los resultados alcanzados pueden, a su vez, facilitar la llegada de nuevos recursos con visión de largo plazo. 

 

En ese sentido, la cooperación internacional puede cumplir un papel catalizador: financia las condiciones habilitantes, ayuda a reducir riesgos y genera evidencia; posteriormente, otras fuentes de capital pueden contribuir a escalar soluciones que han demostrado resultados. No se trata de sustituir unas fuentes de financiación por otras, sino de construir una trayectoria que permita pasar progresivamente de la cooperación a modelos más diversos y sostenibles de inversión. 

 

La principal lección es, por tanto, sencilla pero estratégica: la movilización de capital para biodiversidad empieza antes de que llegue el capital. Empieza construyendo confianza, fortaleciendo capacidades, mejorando la gobernanza, generando información y acordando resultados con quienes habitan los territorios. 

 

Para el Fondo, esta perspectiva refuerza una apuesta que ya está en marcha: conectar conservación, desarrollo territorial y nuevas formas de financiación, creando condiciones para que los activos ambientales de regiones como el Pacífico Nariñense y Catatumbo puedan convertirse en oportunidades sostenibles para sus comunidades y en procesos capaces de movilizar recursos en el largo plazo. 

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